Pensamientos tortuosos me levantan cada mañana, y me acuestan cada noche. Ellos son los que me destapan en la oscuridad y me ciegan cada día. Son los que aumentan mi inalterable agonía. ¿Pero qué puedo hacer para pararlos? Nada… ¿y cómo soportarlos? No lo sé…
Y así, sin poder hacer nada, camino... sin parar para no perder el paso, y sin mirar a nada ni a nadie, metida en mi propio universo en ese que tan bien conozco yo… en ese del que nunca salgo y poco a poco me voy quedando atrapada....De esta manera puedo esconderme tras los muros de cristal de mi mente, en ese rinconcito donde nadie te molesta y te miente.
Pero ya es demasiado tarde estoy cansada de perseguir alientos lejanos; cansada de llorar por algo que no tengo, cansada de sentir escalofríos y no precisamente de placer. Cansada de tantas cosas....

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